Escoliosis

Patologías de la columna

Escoliosis

La escoliosis es una deformidad tridimensional de la columna vertebral que produce una curvatura lateral acompañada por rotación de las vértebras. Puede aparecer durante la infancia, la adolescencia o la edad adulta.

¿Qué es la escoliosis?

La escoliosis idiopática es la deformidad más frecuente de la columna vertebral en niños y adolescentes previamente sanos.

Se caracteriza por una desviación lateral de la columna cuya causa exacta no puede identificarse. En estos pacientes no suelen encontrarse alteraciones neurológicas, enfermedades musculares ni malformaciones vertebrales congénitas que expliquen la deformidad.

Es una deformidad estructurada, lo que significa que la curva permanece durante el test de Adam, cuando el paciente inclina el tronco hacia delante. Además de la desviación lateral, existe rotación de las vértebras y de las costillas.

Representación de una columna vertebral con escoliosis

También existen escoliosis estructuradas de origen congénito, neurológico, muscular o metabólico. Por otra parte, las escoliosis no estructuradas pueden relacionarse con alteraciones posturales, diferencias en la longitud de las piernas o procesos inflamatorios.

La zona donde se localiza la principal deformidad se denomina curva primaria. Por encima y por debajo pueden formarse curvas compensatorias, generalmente más flexibles, que ayudan a mantener el equilibrio del tronco.

Escoliosis infantil

Aparece durante los primeros años de vida. Algunas curvas pueden resolverse espontáneamente, mientras que otras presentan un comportamiento progresivo.

Escoliosis juvenil

Se diagnostica aproximadamente entre los 3 y los 10 años. Debido al crecimiento restante del niño, requiere vigilancia periódica.

Escoliosis del adolescente

Aparece a partir de los 10 años y es la forma idiopática más frecuente. Su progresión se relaciona estrechamente con el estirón de crecimiento.

Escoliosis del adulto

Puede ser la continuación de una curva iniciada en la adolescencia o desarrollarse por desgaste de los discos y articulaciones de la columna.

Frecuencia de la escoliosis

La frecuencia estimada de la escoliosis varía según la población y el método utilizado para detectarla. Cuando se consideran las curvas superiores a 10 grados medidas en una radiografía, la prevalencia se encuentra aproximadamente entre el 1,5 % y el 3 %.

Las curvas grandes son mucho menos frecuentes. A medida que aumenta la magnitud de la deformidad, disminuye el número de pacientes afectados. La escoliosis idiopática del adolescente representa la mayor parte de los casos.

Importante: una pequeña asimetría corporal no siempre significa que exista una escoliosis estructurada. El diagnóstico se confirma mediante la evaluación clínica y la medición radiográfica.

Escoliosis idiopática infantil

La escoliosis idiopática infantil aparece con mayor frecuencia en niños y suele presentar una curva torácica izquierda. Su origen se considera multifactorial.

En algunos pacientes también puede observarse plagiocefalia, una alteración de la forma de la cabeza caracterizada por aplanamiento lateral. Tanto la modificación craneal como la escoliosis suelen desarrollarse durante los primeros meses de vida.

Muchas curvas infantiles pueden mejorar espontáneamente. Sin embargo, otras presentan progresión, por lo que es fundamental distinguir entre ambas situaciones durante el seguimiento.

Ángulo y fases de Mehta

El ángulo de Mehta se obtiene mediante líneas trazadas sobre las vértebras y las costillas en una radiografía. La diferencia entre las mediciones del lado cóncavo y convexo ayuda a estimar el riesgo de progresión.

Medición radiográfica del ángulo de Mehta

En la fase inicial no existe superposición completa entre la cabeza de la costilla y el cuerpo vertebral. En una fase más avanzada, la superposición es evidente y el riesgo de progresión de la curva es mayor.

Fases de Mehta en la escoliosis infantil

Escoliosis idiopática juvenil

La escoliosis juvenil se presenta entre los 3 y los 10 años. Antes de los 6 años puede existir una mayor frecuencia en niños; posteriormente, se observa un predominio progresivo en niñas.

La localización y el comportamiento de la curva pueden variar. En general, las curvas pequeñas tienen menor riesgo de progresión, mientras que las curvas de mayor magnitud y aquellas detectadas a edades tempranas necesitan controles más estrictos.

Debido al importante crecimiento que aún tiene el paciente, la evaluación debe considerar tanto la medida actual de la curva como el potencial de crecimiento restante.

Escoliosis idiopática del adolescente

La escoliosis idiopática del adolescente es la forma más habitual. En curvas pequeñas puede afectar de manera similar a ambos sexos, pero las curvas de mayor magnitud y con tendencia a progresar son mucho más frecuentes en mujeres.

Su origen es multifactorial y existe una asociación genética familiar. Tener antecedentes de escoliosis no significa que necesariamente se desarrollará una curva importante, pero sí puede aumentar el riesgo.

El crecimiento es uno de los factores más relevantes. Las curvas pueden avanzar con rapidez durante el estirón de crecimiento, especialmente en el periodo previo a la primera menstruación.

Factores relacionados con la progresión

  1. Sexo: las curvas progresivas son más frecuentes en mujeres.
  2. Edad: el riesgo suele ser mayor al inicio de la adolescencia.
  3. Madurez física: las curvas tienen menos posibilidad de avanzar al aproximarse el final del crecimiento.
  4. Signo de Risser: permite estimar la madurez ósea a partir de la osificación de la pelvis.
  5. Patrón de la curva: algunas curvas torácicas y las curvas dobles presentan mayor riesgo de progresión.
  6. Magnitud: cuanto mayor es la curva, mayor puede ser su potencial de progresión.
Clasificación radiográfica del signo de Risser

El signo de Risser debe interpretarse junto con otros indicadores de madurez, como la edad, el desarrollo sexual y el cierre de los cartílagos de crecimiento.

Evolución natural

Progresión de la curva

Algunas curvas pueden seguir progresando después de alcanzar la madurez esquelética. Las curvas inferiores a 30 grados suelen presentar menor riesgo de progresión significativa durante la vida adulta.

Las curvas superiores a 50 grados, particularmente las torácicas, toracolumbares y ciertos componentes lumbares de las curvas dobles, tienen mayor posibilidad de continuar aumentando.

Dolor

La presencia de escoliosis no implica necesariamente dolor. No obstante, los adultos con curvas lumbares o toracolumbares, desgaste asociado y rotación importante pueden presentar dolor con mayor frecuencia.

Función pulmonar

Las curvas torácicas muy pronunciadas pueden reducir el espacio disponible para los pulmones. La repercusión respiratoria depende de la magnitud, rigidez y localización de la deformidad.

Impacto emocional y social

La alteración visible de la postura puede afectar la autoestima, la percepción corporal y la calidad de vida. Estos aspectos también deben considerarse durante la valoración integral del paciente.

Evaluación clínica

La exploración comienza con una historia clínica completa. Se investigan antecedentes familiares, dolor, síntomas neurológicos, velocidad de crecimiento, enfermedades previas y grado de madurez física.

Durante el examen se observa al paciente de frente, de perfil y desde atrás. El especialista evalúa:

  • Diferencias en la altura de los hombros.
  • Asimetría de las escápulas.
  • Desigualdad en la cintura.
  • Desplazamiento lateral del tronco.
  • Prominencia de las costillas o de la región lumbar.
  • Diferencias en la longitud de las extremidades.
  • Equilibrio general y patrón de marcha.

Test de Adam

En el test de Adam, el paciente inclina el tronco hacia delante con las rodillas extendidas y los brazos relajados. Esta posición permite identificar una prominencia costal o lumbar producida por la rotación vertebral.

También se realiza un examen neurológico completo y se revisa la piel en busca de signos que puedan sugerir otras enfermedades asociadas.

Evaluación radiográfica

Las radiografías panorámicas de la columna permiten evaluar la deformidad completa y su relación con la pelvis. Habitualmente se solicitan imágenes de frente y de perfil con el paciente de pie.

Cuando es necesario analizar la flexibilidad de las curvas pueden realizarse radiografías con inclinaciones laterales. Estos estudios son especialmente útiles para planificar un tratamiento con corsé o una intervención quirúrgica.

Ángulo de Cobb

La magnitud de la escoliosis se mide mediante el ángulo de Cobb. Para ello se identifican las vértebras más inclinadas en los extremos de la curva y se trazan líneas de referencia sobre sus platillos vertebrales.

Medición del ángulo de Cobb en una radiografía

La evaluación radiográfica también permite identificar malformaciones vertebrales, fusiones congénitas, alteraciones óseas y patrones de curva que podrían necesitar estudios adicionales.

Otros conceptos radiográficos

  • Vértebra neutra: es la vértebra con menor rotación dentro de la transición entre dos curvas.
  • Vértebra estable: es la vértebra más centrada con respecto a la línea sacra central.
  • Línea sacra central: referencia vertical utilizada para valorar el equilibrio de la columna sobre la pelvis.
  • Zona de estabilidad: región empleada para analizar la relación entre la columna lumbar y la base sacra.
Parámetros radiográficos utilizados para estudiar la escoliosis

Clasificación de la escoliosis

Las clasificaciones ayudan a describir el patrón de la deformidad y a planificar el tratamiento. Entre las más conocidas se encuentran las clasificaciones de King y Lenke.

Clasificación de King

La clasificación de King organiza las curvas idiopáticas en cinco tipos principales según su patrón en la radiografía frontal.

Tipo I

Curva en forma de “S” en la que las curvas torácica y lumbar cruzan la línea media. La curva lumbar es la predominante.

Tipo II

Curva en forma de “S” con componentes torácico y lumbar. La curva torácica es mayor y más rígida.

Tipo III

Curva torácica estructurada acompañada por una curva lumbar que no cruza completamente la línea media.

Tipo IV

Curva torácica larga con extensión hacia la región lumbar y una relación particular entre las últimas vértebras lumbares y el sacro.

Tipo V

Patrón de doble curva torácica, con una curva superior estructurada y otra curva torácica principal.

Tipos de escoliosis según la clasificación de King

Una limitación de esta clasificación es que se concentra principalmente en el plano frontal y no describe de manera completa las deformidades más complejas.

Clasificación de Lenke

La clasificación de Lenke analiza la columna en los planos frontal y lateral. Considera la localización, magnitud y flexibilidad de las curvas, por lo que ofrece una descripción más completa.

Localización del ápice

  • Torácica superior: ápice localizado entre T2 y T6.
  • Torácica: ápice entre T6 y la unión T11-T12.
  • Toracolumbar: ápice entre T12 y L1.
  • Lumbar: ápice entre L1-L2 y L4.

La flexibilidad se analiza con radiografías en inclinación. Esto permite establecer si cada curva es estructurada o si corresponde a una compensación flexible de la curva principal.

Tipo Patrón de curva Descripción general
Lenke 1 Torácica principal Una curva torácica mayor estructurada; las curvas menores son flexibles.
Lenke 2 Doble torácica Curvas torácica superior y torácica principal estructuradas.
Lenke 3 Doble mayor Curvas torácica y toracolumbar o lumbar estructuradas.
Lenke 4 Triple mayor Tres curvas estructuradas, con predominio de la curva torácica.
Lenke 5 Toracolumbar o lumbar La curva principal se encuentra en la transición toracolumbar o en la columna lumbar.
Lenke 6 Toracolumbar/lumbar y torácica Existen dos curvas estructuradas, con predominio de la curva toracolumbar o lumbar.
Tipos de curvas según la clasificación de Lenke

Modificador lumbar

Modificador A

La línea sacra central atraviesa la región situada entre los pedículos de las vértebras lumbares. El componente lumbar es pequeño.

Modificador B

La línea sacra central toca el lado cóncavo de la vértebra apical lumbar. El componente lumbar es intermedio.

Modificador C

La línea sacra central queda completamente separada de la vértebra apical lumbar. El componente lumbar es importante.

Modificadores lumbares A, B y C de Lenke

Modificador sagital torácico

El modificador sagital se determina midiendo la curvatura entre T5 y T12 en la radiografía de perfil:

  • Modificador negativo: menos de 10 grados.
  • Modificador neutro: entre 10 y 40 grados.
  • Modificador positivo: más de 40 grados.

Tratamiento de la escoliosis infantil

La mayoría de las curvas infantiles no son progresivas. Por ello, el primer objetivo es identificar aquellas que presentan mayor riesgo de aumentar.

Los niños con indicadores favorables pueden mantenerse en observación, con controles clínicos y radiográficos periódicos. Cuando existen signos de progresión, el tratamiento inicial suele ser conservador.

Yesos y corsés

En determinados casos pueden utilizarse yesos seriados para obtener una corrección progresiva. Posteriormente, la corrección puede mantenerse mediante un corsé adaptado al crecimiento del niño.

El tipo de ortesis, el número de horas de uso y el tiempo total de tratamiento se individualizan según la edad, el tamaño de la curva y su respuesta.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía puede considerarse cuando la deformidad continúa avanzando a pesar del tratamiento conservador. En niños pequeños se intenta preservar el crecimiento de la columna y del tórax.

Existen sistemas que permiten controlar la curva mientras el paciente crece. La técnica apropiada depende de la edad, la deformidad y el potencial de crecimiento restante.

Tratamiento de la escoliosis juvenil

Las curvas pequeñas suelen mantenerse en observación. Si la angulación aumenta, puede indicarse un corsé para intentar controlar la progresión durante el crecimiento.

En los niños de menor edad, el tratamiento puede seguir principios similares a los utilizados en la escoliosis infantil. En pacientes mayores pueden emplearse ortesis toracolumbosacras o corsés específicos.

El resultado depende de la flexibilidad de la curva, la edad del paciente y el cumplimiento del uso indicado. Cuando la deformidad sigue aumentando a pesar del tratamiento, se valora una solución quirúrgica.

Tratamiento de la escoliosis del adolescente

El tratamiento se define considerando la magnitud de la curva, la madurez esquelética, el patrón de la deformidad y su progresión en los controles.

Observación

Las curvas pequeñas pueden vigilarse mediante exámenes periódicos, especialmente mientras el paciente continúa creciendo.

Tratamiento con corsé

Puede indicarse en curvas moderadas de pacientes que todavía tienen crecimiento por delante, con el objetivo de reducir el riesgo de progresión.

Fisioterapia

Los ejercicios específicos pueden ayudar a mejorar el control postural, la fuerza, la movilidad y la conciencia corporal como parte de un tratamiento integral.

Cirugía

Puede considerarse cuando la curva es grande, continúa progresando o altera significativamente el equilibrio corporal y la calidad de vida.

El ángulo de Cobb no debe utilizarse de manera aislada. La decisión terapéutica también considera el balance del tronco, la rotación vertebral, la flexibilidad de las curvas y la madurez del paciente.

Objetivos del tratamiento quirúrgico

  • Evitar que la deformidad continúe progresando.
  • Corregir la curva dentro de límites seguros.
  • Restablecer el equilibrio del tronco.
  • Preservar la mayor movilidad posible.
  • Mejorar la alineación y la apariencia corporal.

En la cirugía se realiza una corrección mediante implantes vertebrales y una artrodesis de los segmentos seleccionados. La extensión de la fusión depende del patrón y la flexibilidad de las curvas.

Corrección quirúrgica de una escoliosis

Algunas curvas compensatorias flexibles pueden corregirse después de tratar la curva principal. Esta estrategia, denominada fusión selectiva, busca conservar segmentos móviles sin comprometer el equilibrio final.

Parámetros para planificar la corrección

Además del ángulo de Cobb, pueden analizarse la traslación y la rotación de la vértebra apical. Estas mediciones ayudan a diferenciar una curva principal de una curva compensatoria.

Medición de la traslación de la vértebra apical

Información médica: el tratamiento debe definirse después de una valoración individual. La edad, los síntomas, el crecimiento restante y las características radiográficas pueden modificar la conducta recomendada para cada paciente.